Una trampa de vapor es un dispositivo automático que elimina el condensado de vapor y los gases no condensables de un sistema de vapor saturado, sin dejar escapar vapor vivo. Su función es fundamental para mantener la eficiencia energética, evitar el golpe de ariete y proteger los equipos industriales.
En Venezuela, distribuidores autorizados Spirax Sarco como Termofluidos ofrecen soluciones completas de selección, instalación e inspección de trampas para industria alimentaria, farmacéutica, textil y petroquímica.
Existen cuatro familias principales según su principio de funcionamiento:
Para elegir la trampa correcta se deben evaluar: presión de operación (bar o psi), caudal de condensado (kg/h), tipo de fluido y condiciones del sistema. El equipo técnico de Termofluidos en Venezuela brinda asesoría gratuita. El condensado recuperado puede retornar al sistema mediante bombas de condensado Spirax Sarco.
Una trampa fallida puede representar pérdidas de vapor vivo de hasta 25% del consumo total. Spirax Sarco recomienda programas de inspección periódica con equipos ultrasónicos e infrarrojos para detectar trampas abiertas o bloqueadas. Termofluidos ofrece este servicio a nivel nacional.
Sirve para eliminar automáticamente el condensado y los gases no condensables del sistema de vapor saturado, sin dejar escapar vapor vivo, manteniendo la eficiencia del proceso.
Las principales familias son: termodinámica, de flotador, de balde invertido y termostática. Cada tipo se selecciona según la presión, el caudal de condensado y las condiciones del proceso.
La trampa termodinámica descarga de forma intermitente usando la diferencia de temperatura-presión entre vapor y condensado; es compacta y robusta. La trampa de flotador descarga de forma continua y proporcional al caudal, ideal para cargas variables.
Los síntomas más comunes son: aumento en el consumo de vapor, tuberías de retorno muy calientes, golpes de ariete o ruidos inusuales, y reducción en la eficiencia del intercambiador de calor.
Spirax Sarco recomienda inspecciones al menos una vez al año en sistemas industriales críticos, y cada seis meses en instalaciones de alta presión o con muchos puntos de purga.